martes, 11 de noviembre de 2014

EPISODIOS... (poema social)



EPISODIOS

Por Omar Aguana (venezolano)

aguanaomar@gmail.com

 

 
La vida quiebra la vida en los mortales. Entropía…
Se podrá llegar a los cuarenta sin cortarse un dedo?
Quién habló del dolor tan despectivamente?
O, quién lo presupuso ausente de la escena. Sus intervalos sutiles tan                            Significantes, e inexorablemente imprescindibles.
Cómo creen simplemente. Carajo…

 
Todas las estaciones se darán antes que mueras, debes saberlo…
Ineludible será cada textura al pie del corazón que sobrevive.
No habrá azares, ni sortilegios; ni voluntades. Ni virtud que prevalezca.
Solo esa dialéctica incólume. Casi juez; casi verdugo y apremiante a voces…

 
…Esa, que exhorta a lo presente y trasciende aun a los pesares.                                     Esa, casi que duerme entre conflictos tan neurales.                                                            Esa que despierta y sobresalta a la verdad, o a las verdades reveladas más Expeditas.                                                                                                                          Esas, en contraste a tus mentiras de mejor esgrima.
Esas que padeces insoportablemente…
Debes saber.

 
No hay alfombras rosa e ininterrumpidas servidas a tus pies,                                              Sin que salten sus hiladas,                                                                                                       O la pausa dolora que enriquece mis ausencias…

 
Sí. Porque la insensatez contraviene en el buen juicio en llamado a sus Esencias. La buena simiente implantada y redentora que prevalecería. Aun, Sobre mi propio estiércol.
Sobre mi propia obstinación posiblemente radicalizada. Sin cordura.
Y todo por la herencia acaecida sobrenaturalmente resurrecta. Súbita y Subrepticia, afortunadamente…

 
Entonces…
A quién veré en mi perspectiva de primer plano más allá de los días más Neurales. O,
Dónde ahogará sus voces la sátira silente.
Los encomios supurantes más mordaces.
Aun, pese a mis tantas obras evidentemente enjuiciables hasta el patíbulo.

 
Ciertísimamente veré el sol de mi justicia. Y yo,
Tizón arrebatado del infierno.
De pie.
Revestido y ataviado.
Y como novia adornada.
En tanto aquellos mis acusadores, martirizados y sin fuerzas ven venir su Viento abrasador inexcusable.
Espero su efectiva promesa permeándome hasta el vuelo de lo redimidos…

 
Yo, contemplando en ángulo de planta toda esa polvareda, siendo testigo de Tus descomunales cuencas. Alevosas e inmisericordes.
Solo para sonreír exhausto planearía mis alas victorioso. Y ascendería…
Hasta el regreso, reino y dominio hasta consumarse su exterminio.
Hasta dar paso a la paz por las edades eternas.
Nuestra bonanza. Al fin.
Poderosa y valiente por la verdad enhiesta. Confiada a los misterios Sempiternos. Bienaventurados.

 
Os digo. No será nada la casta más azul, ni la virtud colada entre las mezclas. Ni los sentidos aguzados. Ni los intelectos. Ni  aun
Los sortilegios más profanos os darán augurios…
Y menos aun las coberturas reales que vos neutralizaste sin la vuelta al Derecho en justicia…

 
No.
Ni tampoco las glorias más osadas y aplaudidas. Tan exquisitas, pero tan Difuminadas de pisadas, tan erráticas. Tan voluminosas.

 
Solo una mañana fulgurante de esperanzas, hará cantar todo su trino.
Un tiempo…
Tan breve pero tan breve,
Podría traer en su cabalgadura el ímpetu a tus eternidades…

 
Tan imperceptible a tus dimensiones y astucias, sería.
Que tan solo un bramar…
Un bramar entre las aguas accedería por la vida.

 
Ah, encontrarás tu brecha al fin entre la hendidura de la peña tañedora.
En la suma y nata de la estirpe más selecta se verá tu corazón reconvenido;
Redimido y depurado de arrogancias y crueldades. Del ego inmisericorde, Hasta la estupidez suicida.

 
…Y seremos uno.
Uno al fin por una patria y un destino.

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